Todos somos conscientes de lo importante que han sido los grupos de monaguillos en las parroquias para el acompañamiento de la iniciación cristiana de los más jóvenes.
Desde la realidad concreta de nuestras comunidades y de la vida de los sacerdotes se ve necesario poner todos los recursos posibles al servicio de los responsables de este acompañamiento.
Precisamente, para fomentar en la Diócesis esta realidad, queremos instituir en la diócesis de Valencia el GDM (Grupo diocesano de monaguillos), para niños y adolescentes, en estrecha relación con el Seminario Menor. |
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No podemos tampoco olvidar que este es el sustrato ideal para que por su especial cercanía al sacerdote florezcan vocaciones sacerdotales. Muchos de los que hoy somos sacerdotes, ¿no hemos dado nuestros primeros pasos en el camino vocacional siendo monaguillos en nuestras parroquias y acompañados de cerca por el ejemplo y el testimonio de nuestros sacerdotes?.
La razón de nuestro grupo nace del convencimiento que, ayer como hoy, en nuestra iglesia seguimos escuchando: "Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces..." Jn 6,9
En este relato, en el que contemplamos una prefiguración de la Eucaristía, encontramos al que podría ser el primer monaguillo del Nuevo Testamento del que tenemos noticia. En aquel muchacho, que presentó al Señor los panes y los peces para que Él hiciera posible el milagro de alimentar a la multitud, queremos ver nosotros a cada uno de nuestros monaguillos.
Desde la realidad de muchos de nuestros chavales que van contracorriente en nuestra sociedad, nos acogemos desde el primer momento, a la intercesión de la Mare de Deu dels Desamparats, ella en su primer título fue madre de los infants, de los inocentes, de los niños que dieron su vida por Cristo.
Que ella ayude a los sacerdotes en la misión de acompañar a nuestros monaguillos en su entrega, siendo testigos de Jesús, nuestro amigo y Señor.
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